Ante la derrota sufrida en las pasadas elecciones, Mauricio Macri no soportó la ira y con mucho «amor» les dejó una monumental cagada en el baño privado del despacho presidencial, a la espera de la toma de posesión para que Alberto Fernández se encuentre con el apestoso regalo.

Se supo que Mauricio Macri luego de eso fue al hospital a tratarse las hemorroides, al parecer había esperado varios días mientras comía grandes cantidades de choripan. Para así dejar una cagada de buen tamaño como así reportó.